domingo, 4 de noviembre de 2007

Monte Carlo - Monaco


Al principado de Mónaco arribamos al medio día del miércoles 19 de septiembre. Nuestra primera impresión fue muy linda, pues la ruta nos lleva hacia un mirador desde donde se puede apreciar una espectacular panorámica de la ciudad, muy similar a la Península de Punta Ballena, en mi querido Uruguay.

Monte Carlo es una parte especialmente famosa del principado de Mónaco, en la costa sur francesa, sobre el Mar Mediterráneo.
La vista es verdaderamente increíble, de una bahía, donde se pueden apreciar cruceros de lujo, muy lindos edificios construidos sobre la ladera de una colina, y una muy bella rambla. Monte Carlo es la zona de Mónaco más conocida e importante, donde el glamour es moneda corriente, y se puede percibir a cada instante, con yates de lujo, autos espectaculares, tiendas de renombre y el magnífico casino, de renombre internacional.

Al llegar al centro, dejamos la camioneta en el parking Liberation y comenzamos a caminar por las calles. Monte Carlo es una zona construida sobre la ladera de una colina. Eso la hace muy pintoresca, pero también la hace muy difícil para caminar, es muy cansadora. Básicamente caminamos por el centro, descendiendo algunas escalinatas y calles empinadas.

Llegamos al Parque del Casino, que bordea y embellece aun más el edificio del muy conocido Casino Monte Carlo. Allí, en la puerta del casino, se encontraban increíbles autos de lujo como Ferrari, Lamborghini, Rolls Royce, Bentley, etc. Es un casino de lujo, y como nuestra apariencia era de turistas, no nos dejaron entrar. No pudimos ver a ningún “famoso”, pero de seguro, alguno ahí adentro había.

Estuvimos recorriendo los alrededores del casino y su parque y vimos la estatua de Adan y Eva, pero con formas extrañas, muy graciosas. Seguimos caminando por el centro y por la rambla y nos encontramos con una exhibición de yates en el puerto. También vimos el monumento al primer ganador del GP de Monte Carlo de Formula 1, el Sr. William Grover. Pasamos por el Boulevard Albert I, en donde se encuentra la recta principal del circuito, en donde se encuentran una gran cantidad de restaurantes sobre la vereda, que le dan un ambiente muy veraniego.

Por el Boulevard des Moulins, hay tiendas que contribuyen con el glamour de la ciudad. Luego tomamos el auto para, como no podía ser de otra forma, manejar en el circuito de Formula 1. Lo que más nos interesaba era recorrer la recta principal, la curva pronunciada y el túnel, por debajo del casino. Estábamos copados todos cuando agarramos el túnel. Lo único que nos lamentamos es que antes de agarrar el circuito nos trancamos en un embotellamiento de cerca de una hora, que anímicamente nos desmotivó!!!

Luego de todo esto, y ya entrada la noche, nos fuimos a la ciudad aledaña de Niza, en donde íbamos a pasar la noche en un albergue, el mismo en donde Henry se había quedado hace 10 años, cuando vino la vez anterior.

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